Camino hacia casa algo confundida, ya estaba algo oscuro y pronto llovería, tenia que apresurar el paso. Al pasar por unas calles me detengo, estoy cerca de una casa que me trae recuerdos amargos. Pero apresuro el paso.
Escucho que gritan mi nombre repetidas veces a lo lejos con un tono de masculinidad hasta que reacciono y me volteo. Allí veo acercarse a Sebastián, un amigo de hace tiempo ya, me quedo parada mirando la nada sometida en pensamientos esperando que se acerque, al acercarse lo suficiente me grita animosamente.
- Olo Zarita - resulta que para saludar no decimos hola, sino que “olo”, ¿no es gracioso? Odio mi nombre, ¡no se! A mis padres no se les ocurrió otro nombre más bello ¿o algo así? - ¿cómo estas? – se acerca mas a mi para darme un beso en la mejilla – puff! – el infla la mejilla y cuando me da el beso la hace sonar, costumbres de amigos, mucha gente lo encuentra raro pero tiene gracia.
- Jaja – al menos él me alegra el apestoso día que he tenido – aun das esos besos inflando el cachete – sonrío levemente y me llevo las manos al rostro, luego a mi cabello y me rasco la cabeza intentando pensar y decir algo, pasan unos 30 segundos y logro evadir la pregunta de como me siento – y tú, ¿Cómo estas?
- te conozco boba – se pone serio- cuéntame
Paso la mano de mi cabello a mi rostro luego la retiro y le miro a los ojos, él me clava la mirada y se queda un buen rato en silencio y mirándome directamente a los ojos y sin correr su mirada, pareciera casi que no iba a pestañar, aunque lo hacia. Algo húmedo toca mi mejilla, luego mis manos y luego gotas del cielo empiezan a caer por montones, yo aun lo miro fijamente, me da algo de temor su mirada.
- ¡mierda! Está lloviendo – grita furioso y pone cara de querer tragarse toda la lluvia hasta que pare, con un movimiento rápido abre su mochila y saca un paraguas, lo abre y me invita con su mirada a refugiarme bajo él- por que estas así, y no me preguntes a que me refiero con ese “así” – hace una pausa y vuelve a mirarme a los ojos – creí que estabas con tu novio
- Demonios – bajo el rostro, siento vergüenza – Paul no es mi novio – aprieto los ojos para que no se percate de que quiero llorar pero aun así parece que si se percato, da igual, ¡me siento pésimo! – bueno… de él se trata
Él cerró los ojos, respiro hondo y boto, volvió a repetir la acción tres veces, a la cuarta abrió los ojos. Me miro triste y acerco su rostro acariciándolo con el mío y dijo con cierto grado de delicadeza:
- está lloviendo fuerte – sube la vista indicando el cielo hace una pausa y continua – y no tiene pinta de querer parar luego – hace otra pausa esperando a que le diga algo, pero yo guardo un largo silencio y él procede a continuar – bueno unas cuadras mas allá hay un café, podríamos esperar a que pase un poco la lluvia, bebemos algo caliente y me cuentas que sucedió, ¿no te parece?
Asiento delicadamente con la cabeza, él sonríe y me abraza mientras caminamos bajo el paraguas en dirección al café, hablamos un par de cosas pero no muchas. Al llegar al café el pide un capuchino y yo pienso en pedir lo mismo pero para no sentirme rara pido un cortado.
- y bien cuéntame con lujo y detalle lo que paso con ese desgraciado – sonríe fuertemente como con una mezcla de amabilidad y cariño.
- Bueno yo… – guarde silencio unos segundos pero parecían como si hubiesen sido horas – yo le dije que me gustaba – me sale una pequeña lagrima cual intento retener apretando los ojos, pero aun así no lo logro – yo… yo le dije que quería ser su novia – no se por que pero agache el rostro, sentía una mezcla de vergüenza y dolor. Tomo la manga de mi polerón y me seco un par de lágrimas que siguieron a la primera.
- ¿Y qué te dijo?
Llega la mesera con los cafés y algunas galletas que Seba pidió, a por cierto, a él lo llamo Seba.
él me miro y con su rostro me hizo señal de seguir contándole.
- yo lo estaba besando cuando le pregunte… - sentía un nudo en la garganta
- pero, ¿qué te dijo? – me parecía cruel la pregunta ya que por como estoy seria obvio lo que sucedió.
- Paul… Paul me dijo “no me lo esperaba”… – ahora el nudo me dejo sin mas que decir. Me tape la cara con las manos y nuevamente con las mangas me sequé las lagrimas, siento ganas de vomitar toda la mierda que me dejo en mi Paul – no se como fui capaz de pedirle que fuera mi novio –murmuro- doy asco.
- …Zara... - me miro con rostro de preocupación y para aliviar mi dolor dijo suavemente – Zarita… no te preocupes, ya veras que encontraras algo mejor. Hay cosas mucho mejores, créeme. Ese cretino es solo un necesitado mas, lo que sientes por él no es real, ya veras que luego olvidaras todo y volverás a sonreír – tomó un trago de su café y dejo la tasa entre sus manos para calentar las palmas – Zara me duele verte así, pero si de verdad jugo contigo voy yo mismo y le reviento el rostro a combos – gruñe- enserio, solo dime que fue así y voy yo mismo.
- Sebastián yo ya no se que pensar, me siento agotada de todo pero… relativamente “todo” – tomo el cortado con mis dos manos para calentar las palmas, luego miro por la ventana y la lluvia estaba parando.
- Pero Zara habla con él y no se quizá lleguen a algo.
- Quizá… - susurro- ese quizá.
- ¿Ah?
- Nada.
- Bueno pero sabes que…
- Mira – lo interrumpo y le muestro la ventana - ha parado de llover, supongo que debo irme, es algo tarde.
- ¡espera!, no te vayas – me pone carita de perro bajo el agua.
- ¿Por qué? – sonrío un poco por su rostro que me pareció algo gracioso.
- Hablemos – se termina su capuchino y llega la mesera ofreciendo mas galletas y café, el de buena forma le dice que estamos bien luego que la mesera se marcha me dice poniendo una mirada triste – tomate el cortado que ya debe de estar frío.
- Está algo tibio aun – tomo nuevamente la tasa con las dos manos y me bebo todo el cortado al seco – bueno listo – respiro hondo – ahora me voy.
- ¡no! – él nuevamente me detiene y me expone sus excusas – no puedes irte, ¡debemos hablar! No me gusta verte así.
- Lo siento – lo miro fijamente y desde lo mas profundo de mi sale mi voz intensamente fría – no hay nada de lo cual hablar – tomo mi bolso y saco mi billetera, pero Sebastián nuevamente me detiene.
- No – me toma la mano – yo pago, ahora vete antes de que no permita irte – yo le sonrío, me levanto y camino a la salida. Él se da vuelta para verme alejarme y cuando llego a la puerta me grita – ¡NECIA!
Me detengo para voltearme y sonreírle, luego tomo camino a casa. En el camino empiezo a pensar en los momentos de dolor. Empiezo a caminar desorientada, para cuando me doy cuenta me había pasado casi tres cuadras de mi casa, estaba algo oscuro ya, no llevo reloj pero supuse que eran cerca de las 21:00 PM. Me di la vuelta para ir a casa, al estar llegando, alrededor de casi una cuadra veo alguien fuera mi casa. ¡Un momento! ¡¿Es él?! Sigo caminando y cada vez mas cerca voy viendo mejor a la persona que esta fuera mi casa. ¡Es él! Los focos de la calle hacían brillar su cabello negro algo largo, desordenado y con sus cuantas onditas. Me vio llegar y me hace una señal con la mano, cuando estoy lo suficientemente cerca me saluda y agacha el rostro pero aun así mantenía sus ojos fijos en los míos y me dice casi murmurando:
- yo iba a llamar a tu casa – respiro hondo – pero veo que ya estas acá – exhala y luego vuelve a respirar hondo – creo que necesitamos hablar por lo que paso hoy.
- Creo que yo ya te lo he dicho todo – tengo miedo, me muerdo los labios, siento mucho miedo. Él traga saliva y me mira de una forma mucho mas profunda.
- Estoy confundido.
- No tengo ganas de hablar contigo - suelto unas lágrimas que se vuelven rojizas por la luz de la noche mezclada por la luz de los focos de la calle. El queda en completo silencio – lo siento Paul no puedo verte hoy…
- Está bien, después de todo iré a casa de Javiera.
Se ira a la casa de Javiera. ¡¿Qué?! ¿A la casa de Javiera? ¿¡Ella no es su ex!? Siento una fuerte puntada en el corazón.
- adiós – él lo susurra y se marcha.
- Adiós… - respondo perpleja casi por reflejo. ¿¡pero como puede ser!? ¿Por qué?
Veo como se aleja a paso rápido en dirección a la casa de Javiera, siento algo húmedo en mis mejillas. “esta lloviendo, ¡no! Estoy llorando” – mierda – susurro y nuevamente seco mis lagrimas con la manga del polerón.
Como tan cretino como para decirme que va a la casa de ella. ¡Que puto! Pienso largamente, luego saco las llaves del pantalón y entro a casa, ¡y es agradable! No ha llegado nadie. Subo escandalosamente las escaleras hasta mi pieza, no quiero nada, no quiero recordar, solo quiero llorar. Quiero dormir profundamente para olvidar toda la mierda que ha pasado hoy, quiero despertar mañana y no recordar. A pesar de que quiero dormir tan profundo para no despertar jamás.
Permíteme dormir en rojo profundo.
byx 06 maniak
escucho : extremoduro - el sueño
viernes, 1 de mayo de 2009
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